El Amontillado Ceonce es un vino generoso de la D.O. Jerez-Xérès-Sherry, elaborado a partir de la variedad Palomino. Este vino destaca por su proceso de crianza único: comienza como un Fino, con crianza biológica bajo flor, y luego, tras el racking (trasvase), se expone a una crianza oxidativa sin flor. El resultado es un Amontillado, un vino con un equilibrio entre la frescura de la crianza biológica y la complejidad que le otorga la oxidación. Su graduación alcohólica de 20% lo convierte en un vino versátil y elegante, ideal para acompañar una amplia variedad de platos.
Notas de cata
Vista. El Amontillado Ceonce tiene un color ámbar dorado con reflejos cobre, limpio y brillante. Su aspecto refleja la madurez de la crianza oxidativa, que le otorga una profundidad visual y una complejidad que se espera de este tipo de vino.
Olor. En nariz, es un vino muy aromático y complejo, con una combinación de notas de frutos secos tostados (almendras y nueces) y toques de especias como la canela y el clavo. Acompañan también aromas de madera envejecida, hierbas secas, y un fondo de caramelo y toffee. Esta fusión de aromas biológicos y oxidados crea una intensidad y profundidad que lo hacen único.
Sabor. En boca, el Amontillado Ceonce es seco, con un cuerpo elegante y bien estructurado. La acidez está perfectamente integrada, lo que proporciona frescura a su complejidad. El paso por boca es suave, con sabores a frutos secos, madera envejecida y un ligero toque salino, propio de su crianza en Jerez. El final es largo y cálido, con un retrogusto a toffee, caramelo y especias, que dejan una sensación de sofisticación en el paladar.
Maridaje
El Amontillado Ceonce es un vino versátil que puede maridar con una amplia variedad de platos. Es ideal para acompañar carnes blancas como pollo asado o pavo en su versión más sabrosa, como un pavo al horno con hierbas. También va muy bien con platos de caza menor, como conejo o perdiz, gracias a su complejidad y estructura. Los quesos curados o azules, como el queso manchego curado o roquefort, también son excelentes acompañantes, ya que la intensidad del vino resalta los sabores de los quesos. Además, su perfil de frutos secos y especias lo convierte en el compañero perfecto para platos con salsas a base de nueces, setas o incluso un risotto de hongos. Es una excelente opción para disfrutar con un aperitivo de jamón ibérico o embutidos curados, y puede acompañar perfectamente postres a base de frutos secos o tarta de nuez.